Las destacadas actrices producen y protagonizan el estreno en el país del éxito de taquilla europeo escrito por el dramaturgo italiano de reconocimiento internacional, Edoardo Erba (Maratón de Nueva York). Con dirección de Bárbara Ruiz Tagle, este policial psicológico que mezcla risas, mentiras, flashbacks y sorpresas, debuta el próximo viernes 10 de abril en Centro Cultural San Ginés.
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| © Mauricio Almazabal |
“La puesta en escena propone una experiencia íntima y sensorial que sumerge al espectador en la mente de una mujer que lucha por sobrevivir a su propia historia. A través de un lenguaje escénico minimalista, la obra explora la delgada línea entre identidad, memoria y ficción, revelando cómo el ser humano puede reinventarse frente al dolor. Lo considero un montaje contemporáneo, crudo y profundamente emocional que invita a cuestionar: ¿hasta dónde somos capaces de transformarnos para seguir viviendo?”, agrega su directora, Bárbara Ruiz Tagle.
Por su parte, la coprotagonista y coproductora, María Olga Matte, destaca el engranaje dramatúrgico que permite que sus roles se descubran –entre un flashback y otro–, mientras reconstruyen el crimen. “Muestra, de manera muy lúdica, las herramientas psíquicas con las que contamos las mujeres para escindirnos, para evadirnos, cuando vivimos situaciones difíciles, duras, crueles, violentas… me ha ayudado a entender por qué aguantamos tanto”, indica. “También plantea cómo, hasta que no integremos eso que Young llama ‘la sombra’: esa parte que no nos gusta de nosotros mismos, que no aceptamos, no podremos estar íntegros, ser felices ni vivir en paz. Siempre habrá algo que se está contraponiendo, como el antagonista”, añade.
Con traducción de la misma Alessandra Guerzoni, diseño escenográfico e iluminación de Rocío Hernández, Alex Waxghotn en visuales y Cristián Mascaró en universo sonoro, la obra se mantendrá en cartelera hasta el 25 de abril. “Cumple con creces el requisito de que el teatro, y el arte en general, juegan como espejo de quienes somos en la sociedad. Sólo cuando puedo verme, desde fuera, en un escenario; logro entender qué me está pasando. Por eso lloramos con la protagonista de Hamnet, nos emocionamos con cuentos de hadas, una obra de teatro, una poesía, porque somos capaces de empatizar. Esa neurona espejo permite ponernos en aquel lugar… Rosalyn es profundamente humana, nadie podrá quedar indiferente”, concluye.




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