Hablemos de Star Wars: The Last Jedi (SPOILERS)

Star Wars: The Last Jedi acaba de marcar un punto de inflexión en la saga, por lo que implican los riesgos que toma, y por hacerse cargo del revelo generacional como nunca antes. La fuerza es muy intensa en esta, y de seguro cualquiera que la haya visto sentirá una necesidad por hablar de ella, para bien o para mal. Porque digámoslo, no es menor que la paupérrima recepción por parte del público sea lo que más está llamando la atención en los últimos días, las redes sociales arden y por primera vez en mucho tiempo es la crítica especializada la principal llamada a defender a este episodio VIII. El fenómeno da para harto, desde un arrastre de la decepción no asumida a causa de The Force Awakens, hasta el fandom más duro que no es capaz de aceptar que le cambien su fórmula y sacrificando las respuestas que querían escuchar en torno a las dudas planteadas en el episodio anterior.

Personalmente difiero, a mí me gustó, y mucho. Eso no significa que sea incapaz de ver varios problemas y momentos innecesarios, pero la suma es mayoritariamente positiva, y por eso me interesa hacer esta columna profundizando lo que nos dejó la película, los personajes y un futuro más bien incierto. Consideren que irá dirigido a los que ya hayan visto The Last Jedi, ya que hablaré con todos los spoilers del universo sin ninguna consideración. Aquí vamos. 

SPOILERS A CONTINUACIÓN


La leyenda del Maestro Skywalker 
Luke Skywalker no necesita presentación, la mitología hacia su personaje, la trascendencia del viaje del héroe y todo lo que ha abarcado Mark Hammil en su posterior carrera como figura pública nos predecían que su flameante regreso sería espectacular, pero también muy riesgoso. Recuperar a un personaje tan importante y utilizarlo como una herramienta nostálgica no siempre da los mejores resultados, y los fans deben tenerlo claro. Pero también aceptemos que todos queríamos saber lo sucedido con Luke después de El regreso del Jedi, como enfrentaría el éxito, el poder y el dolor de un cierre que pese a ser perfecto en su narrativa, daba espacio para la especulación. ¿Se pasaría al lado oscuro? Y quizás lo más cuestionable desde el estreno de The Force Awakens; ¿Cumplirá un papel positivo en esta nueva trilogía? Dudas que son satisfactoriamente respondidas en esta cinta, aunque no exactamente como predecíamos.

“Esto no resultará como crees”, dice Luke en una de las múltiples frases que ejemplifican los lugares por los que avanza una película que nunca deja de sorprender. Luke Skywalker es el héroe definitivo, y era lógico que su imagen se idealice. Pero no olvidemos que siempre fue un personaje incompleto, conflictuado. Y digo esto porque entender su evolución desde lo que conocimos hasta los sucesos de The Last Jedi tiene mucho de ese pasado, pero también de un evento para el que no estábamos preparados, la creación de Kylo Ren. Si la Orden Jedi demostró algo en su historia, es que la arrogancia y el creerse dueños de la fuerza los llevó a la perdición, y que Luke haya caído en un momento vergonzoso pero humano es una prueba suficiente como para que todo el arco de esta película situado en la isla tenga sentido. Y más aún, para que esta nueva versión de Luke Skywalker sea creíble y consecuente con lo que siempre fue el personaje.



Su retiro obedece a la necesidad de enterrar un pasado que inevitablemente le genera una gran carga emocional. El peso de ser considerado una leyenda, el último Jedi y haber fracasado rotundamente en encausar a el futuro de su familia son motivos suficientes para que su personalidad sea verídica, y es por eso que la escena en que Rey le entrega el sable de luz me funciona, la brusca reacción de tirarlo quizás de pie para pensar en un mal chiste (o incluso un futuro meme), pero es como debía reaccionar.

Se decía que Luke fue el llamado a traer el equilibrio a la fuerza, pero no todos pensamos en las implicancias de ese equilibrio. Hoy la posibilidad se abre por nuevos lugares gracias a esta tremenda autocrítica a lo que han significado los Jedis desde tiempos remotos, y si hay algo que nos vuelve a demostrar su personaje es que, pese a la sabiduría, hay una necesidad de un empujón que nunca cambia, y lo de Yoda es notable. No solo por ser respetuosos con el fan al nivel de recrearlo idéntico a como lucía en la trilogía original, sino que su presencia se justifica en la narrativa, sorprende por cómo se apropia de este cambio de paradigma con una frase para el recuerdo, y permite que la despedida final de Luke haya sido aún más completa.

Y sí, llegamos a la muerte que aún no queremos aceptar, pero era inevitable y afortunadamente estuvo bien hecho. Luke no necesitaba de una escena en que se plantara frente a la Primera Orden con su sable de luz y salvar el día para terminar siendo un aporte digno, el paso de los años tampoco pasa en vano. Pero aun así Rian Johnson se las arregla para darnos algo cercano a eso gracias a ese clímax espectacular y sorpresivo. Además, hay que agregar que la escena de su muerte concluye fielmente un viaje lleno de momentos inolvidables. La puesta de sol más John Williams son el color fan-service más bello que alguien podría pedir, y el “See you, kid” que le recita a Kylo Ren nos asegura que aún quedarán segundos de Luke en el próximo episodio. “El mundo podría necesitar una leyenda” es la frase que empuja Luke Skywalker hacia las nuevas generaciones, y los niños de la escena final de la película son solo una ejemplificación de que Star Wars ha sabido dar el paso necesario para crecer, aunque eso signifique “dejar morir el pasado”.


Rey en su propio viaje del héroe 
Rey es la indiscutible protagonista de esta trilogía, y por más que The Force Awakens solo haya introducido a una camada de personajes que necesitaban algo más de desarrollo, aquí se salda la deuda en cierta medida. Rey llega a la posibilidad de convertirse en jedi por mera casualidad, y la búsqueda de su origen es lo único que la ha movido como personaje, pero cuando entendemos que esa búsqueda es más bien interior le da un aire distinto a la trama. La escena de la cueva es el primer indicativo, donde el lado oscuro de la fuerza se representa de manera surrealista con ese espejo que casi me recordaba al de Harry Potter. Pero la decepción al verse reflejada a ella misma en vez de lo que “ella quería ver” es una idea ambigua pero interpretable luego de la escena posterior con Kylo Ren. Recordemos que él consigue que Rey reconozca la verdad acerca de sus padres, tirando por la borda muchas teorías en torno a su sangre y que explicaran su gran poder con la fuerza. Ser abandonada de pequeña es una verdad que aparentemente nunca quiso aceptar, e independiente de si eso sea verdad, ella en ese momento lo cree y lo abraza. Ese paso es crucial, porque nos da a entender que las lecciones de Luke sí tienen una influencia en el desarrollo de su personaje, pero no como un ejercicio de entrenamiento de su poder, sino que, como una forma de crecimiento personal, al nivel del equilibrio que requiere una heroína destinada a ser algo mucho más que “nadie”. Especialmente en la consciencia de que ese equilibrio no solo va en lo externo (como el ejemplo de que la isla necesita de ambas caras de la moneda para estar en armonía), sino que también en la misma emoción de la persona.

¿Y dónde está el límite? En la diferencia entre el villano al héroe, en cuando una convicción pasa al egoísmo y a la ambición. El diálogo de Rey con Kylo Ren luego de vencer juntos en esa espectacular pelea de sables es la declaración final de lo poco que los separa a ambos, pero también de como una palabra cambia sus caminos para siempre. Rey tuvo la oportunidad de decidir, y pese a la evolución en una especie de cariño entre ambos que surge en base a una conexión aparentemente forzada por Snoke (y que de paso funciona de maravilla en pantalla, muy bien dirigido), Rey consigue transformarse con méritos en la heroína de esta saga. Pero Rian Johnson va más allá, al intentar quitarle algo de peso a este concepto del “mesías” que venían arrastrando los Skywalker y dando a entender de que tal como Rey, cualquier otro niño podría llegar a conocer la fuerza y cumplir un gran rol en la galaxia. Son ideas tiradas al aire y que no necesariamente van a ser abordadas por J.J. Abrams en la próxima película, pero nos entrega una buena discusión en torno a que papel cumplirán los Jedis en el futuro.


Kylo Ren se afirma como uno de los grandes
“Emo Kylo Ren” será cosa del pasado. En serio, me sorprendería que siguieran cuestionando la capacidad de Adam Driver de aportar este universo. Un Kylo Ren que sigue creciendo en motivaciones y alimentando sus miedos a causa de lo que significó asesinar a Han Solo nos da el que probablemente sea uno de los mejores villanos que hemos visto en la franquicia. Desde el momento en que el personaje es ridiculizado por Snoke y luego de destruir su casco, aparece lo que más se esperaba; quitarse el peso de querer imitar a Darth Vader. Se ha construido como un personaje interesante gracias a esos complejos de identidad, el que como contra parte de Rey, aspira a demasiado por lo que es llevar sangre Skywalker. Pero la conexión de ambos le da un sentido especial a esa soledad que siempre ha traído consigo, y la muerte de Snoke y el posterior rechazo de Rey es lo que termina por liberar al verdadero Kylo Ren, y es el tremendo villano.

Hablando brevemente de Snoke, se entiende que sea la mayor decepción de los fans y uno de los principales puntos a criticar de la película, pero más allá de que esa falta de información pueda llegar a considerarse como una debilidad del guion, la trascendencia de su muerte en la historia me resulta mucho más interesante. Una cosa es el plot twist, pero otra muy distinta es darle un espacio mayor al desarrollo del conflicto de los protagonistas, y transformar a Kylo Ren en el nuevo Líder Supremo es lo mejor que podrían haber hecho. ¿Y quién era Snoke? Habrá que esperar para saberlo, algo que de todas formas no es nuevo en la saga.


La Resistencia y la Primera Orden muestran las costuras
Con el final de The Last Jedi tenemos un renacer de los Rebeldes, pero el camino es más bien dispar, y no necesariamente por la cantidad de bajas. Mientras los personajes nuevos como la Vice Almirante Holdo (Laura Dern) terminan siendo un aporte fantástico a la historia, hay otros arcos que no terminan de convencer. El más perjudicado en ese sentido es Finn, y es lamentable porque su personaje me motivó en el episodio anterior a esperar algo más. El stormtropper desertor que encontraría su redención como un Rebelde es algo que ya habíamos visto, por lo que su misión en esta película debía tener dos posibles fundamentos; o era una evolución del personaje que lo llevaría a algo nuevo, o su arco es trascendental para todo el desarrollo de la película. En ambos casos falla, y toda la secuencia de Canto Bight se siente forzada y poco necesaria. Ni siquiera el darle una nueva oportunidad a Capitán Phasma en una escena terminó siendo buena idea, sepultando para siempre a uno de los villanos más intrascendentes de la saga (Boba Fett ya le saca años luz de diferencia).

Pero no todo es malo, la inclusión de Rose y todo lo que conlleva fue un acierto, exceptuando el famoso beso. Aceptemos que es uno de los momentos más incómodos e innecesarios de la película, por más que su afecto por Finn sea conmovedor. Afortunadamente es fácilmente olvidable, al venir justamente después de una de las frases para enmarcar y la que nuevamente marca el terreno para lo que viene. “No vamos a ganar esta guerra peleando contra lo que odiamos, sino que salvando a lo que amamos”. ¿Será el presagio para el enfrentamiento final entre Rey y Kylo Ren? No puedo esperar para averiguarlo.


El resto de la flota se canaliza en Leia y Poe, y hay varias cosas que decir. En primer lugar, es lamentable lo de “súper-Leia”, haciendo referencia a esa tan comentada escena donde usa la fuerza para volver a la nave luego de una muerte segura. Por más que en su momento logró emocionarme en el primer visionado, sigue siendo una forma abusiva de demostrar algo que funcionaba mucho mejor desde lo sutil. Pero también tengo que decir que está lejos de ser algo que arruine la última participación de Carrie Fisher en la saga. Leia se despide en grande con sus escenas de The Last Jedi, su legado sigue en pie, y con miras de ser traspasado al personaje de Poe Dameron, otro de los puntos altos de la película y quien deberá tomar las riendas en un episodio IX que tendrá muchos ausentes.

La Primera Orden es tema aparte. Kylo Ren en su nuevo rol de Líder Supremo de seguro encausará su poderío militar con un toque mucho más personal, pero el sacrifico que hace The Last Jedi con el personaje de Hux es un punto para olvidar. La película está siendo muy criticada por su excesivo humor, pero el problema no es ese, sino que cuando se infantiliza en demasía a personajes que no lo necesitaban, y además con chistes de dudosa efectividad. The Force Awakens ya le había puesto hartas limitantes a Hux, pero al menos era funcional. Acá se busca hacerlo ver aún peor, y aunque sabemos que el tipo es un excelente actor, no consigue que su participación sea el verdadero contendiente de Kylo Ren. No tengo claro si su caricatura esté puesta pensando en el público infantil, o en cumplir con algún estándar del tono de la película, pero en este caso no funciona. Habrá que ver si con este nuevo Kylo Ren al control de La Primera Orden va a significar en algo interesante para el personaje en el próximo cierre de la trilogía.


Star Wars va por rumbo propio, aunque duela
Pese a las trabas de The Last Jedi, a lo que sobra, o al haber podido profundizar aún más a unos personajes que tienen mucho más para dar de sí, sigue siendo una buena película, siento que es un avance, y no me cansaría de decir que una mucho mejor que The Force Awakens. En aquel caso se cumplió el objetivo, pero con una cantidad de problemas que prácticamente obligaron a Rian Johnson a sacrificar narrativa para arreglar el panorama, y el resultado final es más que auspicioso. Sacando a Snoke de la ecuación, cerrando a personajes legendarios como Luke, y habiendo dejado bien cimentado a la dupla protagónica le deja a J.J. Abrams en bandeja la posibilidad de hacer un buen cierre, y nos atendemos a sus declaraciones recientes donde dice que le entusiasma poder aprender de los errores del pasado y hacer una mejor película, el deseo de todos. Quizás lo más difícil de aceptar para algunos es que el Star Wars de Disney siempre se proyectó como un traspaso a las nuevas generaciones con un cine que se aleja completamente de lo que fue la trilogía original, y ya sea con una dirección que haga un remake camuflado, o con otro director que busque su propio camino abriéndose a la posibilidad del cambio, en cualquier caso siempre habrá un fin mayor, llegar tanto a los niños como a los adultos, y más que pedir quitar The Last Jedi del canon actual por no ser lo suficientemente tradicionalista con el fandom, yo recomendaría exigir mejores películas, que las trabas se minimicen y que se nos permita disfrutar. Es posible, Rogue One lo demostró, y de seguro que dentro de cada entrega anual que se nos viene volverán a surgir sorpresas agradables, el universo es demasiado grande como para pensar lo contrario.


Por Andrés Leiva
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